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Diario de un oficinista intergaláctico

Michigan, Estados Unidos. Universidad de Michigan

Espacios claustrofóbicos llamados “cubículos” comienzan a instalarse en oficinas de toda la región, pronto será una fiebre que se expande por todo el mundo.

Se trata de un modelo de oficina que nace para dar autonomía al trabajador, pero nada más lejos de la realidad, esta idea claustrofóbica que entiende ser productivo como “estar encerrado durante horas sin injerencia externa” provoca gran frustración a los trabajadores.

En poco tiempo, a pesar de la imposición de las grandes corporaciones, se descubrirá como altamente ineficiente: el hombre es un animal social por naturaleza, también en su trabajo.

Madrid, España. En un ministerio cualquiera

Cuando yo era pequeño mi madre me llevaba de vez en cuando al trabajo en periodo vacacional. Recuerdo que trabajaban en pequeños despachos para unas 4-6 personas.

Esto tenía sus ventajas: los que trabajaban en lo mismo, compartían espacio. Su principal inconveniente: la excesiva departamentalización, que hacía unidades de trabajo separadas y sin conexión con el resto de la compañía.

Mientras tanto, en un despacho adyacente algo que iba a cambiar el mundo y que cambió mi vida desde entonces: allí vi mi primer ordenador. Entonces los tenían recluidos y no sabían muy bien qué uso darles… Seguíamos ajenos a la revolución que venía.

Boadilla del Monte, España. Una oficina cualquiera

Fue en mi primera experiencia laboral donde vi las famosas “praderas”. Los espacios abiertos ya llevaban varios años triunfando pero este no es un concepto nuevo. Se podían ver en alguna película de época como “El apartamento” (1960), que era algo muy cotidiano previo a la creación del cubículo. Entonces, el espacio abierto tenía como objetivo el control a los trabajadores y la optimización del mismo.

En el nuevo milenio, el objetivo era buscar la transparencia de la información y la mejora de la comunicación en las compañías, pero consiguió fomentar en exceso el presentismo laboral y, además, se demuestra poco productivo: una mosca en el otro ala de la pradera era suficiente para despistar a cualquiera.

Pozuelo de Alarcón, España. Paradigma Digital

Hago memoria de mis años de experiencia y siempre me han interesado los espacios de trabajo. En este mismo blog ya hice una reflexión profunda en torno al estado actual de los espacios de trabajo pero yendo más allá… ¿Hacia dónde caminamos? ¿Cómo trabajaremos en el futuro? Hagamos un ejercicio de imaginación.

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Tu entorno de trabajo también te hace eficiente

Desde que comencé en el mundo laboral, algo que me ha llamado siempre la atención son los espacios de trabajo, especialmente los destinados a trabajos colaborativos. Creo que no le damos la suficiente importancia y son un claro catalizador del cambio.

Hoy día, estamos desterrando poco a poco modelos de oficina como “Action Office” y “Open plan”, que se impusieron en el siglo XX y principios del XXI.

En la actualidad, las empresas que necesitan “equipos trabajando en común” optan por una combinación entre el espacio abierto y el respeto a cierto espacio personalizable para los equipos. Y para ello, utilizan varias técnicas. Veamos alguna de ellas.

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¿Demasiadas reuniones? Simplifica y maximiza la productividad

“Tenemos muchas reuniones”, fue la reflexión concisa y categórica de uno de mis compañeros de oficina. Muchas reuniones, demasiadas. Y la verdad es que estoy de acuerdo con él. Además muchas veces no se celebran con un objetivo claro y con errores de ejecución comunes que las hacen, en general, improductivas.

Siendo más conciso aún, mi compañero especificaba: “en Scrum hay muchas reuniones”. Y ahí, en ese punto en concreto, no podía estar de acuerdo con él. ¿Pero por qué? Pues bien, ha llegado el momento de justificarlo.

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¡Oh no, yo contraté un Scrum Master y pensaba que era otra cosa!

En un post reciente explicaba el rol de Scrum Master y muchas de las tareas que lleva a cabo. Sin embargo, reflexionando mientras lo escribía, caí en la cuenta de que, a veces, este rol es malentendido y mal usado dentro de las compañías.

Quizá es porque venimos de una concepción del mundo laboral excesivamente jerárquica donde tenemos herencias del pasado y una necesidad de encontrar jefes y responsabilidades unipersonales.

Este caldo de cultivo heredado es, entre otros factores, uno de los motivos por los que en torno a la figura del Scrum Master han surgido con fuerza falsos mitos difíciles de desmontar. En este post explicamos cuáles son los malentendidos más frecuentes tratando de corregirlos.  

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¿Debe ser un Scrum Master un “One-club man”?

Un integrante del “One-club Men” es un deportista que empieza y acaba su carrera en un único club. Lógicamente esto es un gran honor que hace que los aficionados de ese club tengan en muy alta estima a este deportista.

El caso más reciente en el mundo del fútbol es el del italiano Francesco Totti, que jugó en la Roma la friolera de 25 temporadas y se retiró el pasado verano.

Quizá en los tiempos que corren, pedir que alguien esté toda su vida profesional en una empresa es casi una misión imposible, pero llevándolo al tema que me ocupa, la pregunta que me hago es: ¿debe ser el Scrum Master una figura dedicada en toda su jornada laboral a un único equipo? ¿Debe jugar en un único club?

Las voces a este respecto son algo discordantes y, tanto en la red como en la calle, podemos encontrar opiniones a favor y en contra.

Incluso algunos comentarios van en la línea ya no sólo de que esté dedicado a un único equipo, sino que el Scrum Master no tiene por qué ser un rol de tiempo completo, o incluso rotar entre los diferentes integrantes del equipo de Desarrollo.

Tras un tiempo trabajando en este rol dentro de un equipo Scrum puedo, aportar algunos argumentos y dejar que el avezado lector decida (aunque al final de todo, daré mi opinión).

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The offices of the Future

1964. Michigan, USA University of Michigan

Claustrophobic spaces known as ‘cubicles’ are starting to be set up in offices across the region; it will soon become a fever that will spread all over the world.

This is an office model that was born to give workers’ autonomy, but nothing was further from the truth. This claustrophobic idea that conflates being productive with ‘being locked for hours without external influence’ is very frustrating for workers.

Soon, despite its enthusiastic adoption by large corporations, it will be proven to be highly inefficient: Man is a social animal by nature – also at work.

1990. Madrid, Spain. In a ordinary ministry

When I was little, every once in a while my mother used to take me with her to work during the holiday season. I remember people working in small offices that could hold 4 to 6 people.

This had its advantages: People who had the same job shared the same space. Its main drawback: an excessive departmentalization, which led to separate work units disconnected from the rest of the company.

Meanwhile, in an office next door there was something that was going to change the world and my life ever after: There I saw a computer for the first time. Back then they were kept hidden away because no-one knew exactly what to do with them… We were still unaware of the coming revolution.

2006. Boadilla del Monte, Spain. A nondescript office

During my first job I saw the famous ‘prairies’. Open spaces had been all the rage for a few years now – but they were not something new. They appeared in some classic movies such as The Apartment (1960) because they were commonplace before cubicles were introduced.

Back then, the purpose of open floor plans was to control workers and optimize the use of costly space.

In the new millennium, the goal was to achieve information transparency and improve communication within companies. However, presenteeism was excessively encouraged, which, it turns out, lowers productivity: a fly at the other side of the prairie was enough to distract people.

2019. Pozuelo de Alarcón, Spain. Paradigma Digital

When I think about my working life I realize that I have always been interested in workspaces. On this same blog I already went into the current state of workspaces in detail, but going beyond that… Where are we going? How will we work in the future? Let us let our imagination fly.

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Your work environment also makes you efficient

Ever since I started working, one of the things that have always caught my attention is the workspaces, especially those intended for collaborative work. I think that we do not attach enough importance to them and that they are an obvious catalyst for change.

Today we are slowly doing away with office models such as “Action Office” and “Open plan,” which became popular during the 20th century and the beginning of the 21st.

Companies that need ‘teams working together’ nowadays go for a mix of open floor plan and a certain customizable space for teams. In order to do so, they use diverse techniques. Let us see some of them.

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Too many meetings? Simplify and maximize productivity

«We have many meetings», was the concise and categorical reflection of one of my office colleagues. Many meetings, too many. And the truth is that I agree with him. Also, many times these meetings are not celebrated with a clear objective and have common execution errors that make them, in general, unproductive.

Being more specific, my colleague specified: «in Scrum there are many meetings». And there, at that particular point, I could not agree with him. But why? Well, the time has come to justify it.

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Oh no, I hired a Scrum Master and thought it was something else!

In a recent post I explained the role of the Scrum Master and many of the tasks the role carries out. However, reflecting on what I wrote, I realized that, at times, this role is misunderstood and misused within companies.

Perhaps it is because we come from an overly hierarchical conception of the working world where we have inheritances from the past and a need to find leaders and one-person responsibilities.

This inherited culture broth is, among other factors, one of the reasons why, around the figure of the Scrum Master, false myths which are difficult to dismantle have arisen with force. In this post we explain what are the most frequent misunderstandings while trying to correct them.

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Should a Scrum Master be a «One-club man»?

A member of the «One-club Men» is an athlete who starts and ends his career in the same team. Logically this is a great honor that makes the fans of that team have very high esteem for the athlete.

The most recent case in the world of football is that of Italian Francesco Totti, who played in Rome a whopping 25 seasons before he retired last summer.

Perhaps in these times, asking someone to spend their entire professional life in a company is almost an impossible mission, but taking it to the topic that concerns me, the question I ask myself is: should the Scrum Master be a dedicated figure in all their working day to the same team? Should you play for just one club?

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