¿Sabes qué es el Día Mundial de las Enfermedades Raras? Yo tampoco tenía ni idea hasta hace unos meses. A continuación contaré cómo pasé de querer hacer una donación a diseñar y construir el site de dicha celebración.

Desde que comencé mi carrera profesional como diseñador, siempre he realizado proyectos fuera de mi trabajo principal. El dinero (los menos), la diversión o el aprendizaje (los más) habían sido buenas razones para llenar mi tiempo libre de más horas delante del maldito ordenador, y no me arrepiento de ello, pero después de mi último “freelance” creo que solo habrá una razón que me haga ponerme a diseñar un sábado a deshoras: realizar un proyecto solidario.

Hace un par de años estaba en una sala de espera de un hospital haciendo lo propio, cuando vi una octavilla fosforita pegada en una pared. Bajo una maquetación digna del word 97, una ONG explicaba su misión y la importancia de la financiación particular para su causa, junto con una dirección dónde poder hacerlo. No recuerdo mucho más de aquella hoja, pero lo que sí recuerdo con claridad es que, pese a ser un experto digital, fui incapaz de concluir el proceso de donación con éxito… y así empezó todo.

Desde hacía tiempo venían rondando por mi cabeza pensamientos enfrentados, por un lado pensaba en la suerte que tenía de pertenecer a un sector sin apenas paro y con unos sueldos tirando a altos, pero por el contrario me jodía el hecho de que muy pocas veces podía aportar con mi trabajo al bien común. Es cierto que en mis proyectos siempre pongo a las personas en el centro y me dejo la piel para que mis clientes sean más empáticos, pero cuando me refiero al bien común no me bastaba con poder poner de forma más clara cuál es el interés de un producto financiero o calcular la huella de carbono de un proceso, necesitaba aportar más, necesitaba trabajar en proyectos que impactarán más directamente en la sociedad.

Casualidades de la vida esta inquietud surgió en paralelo a la iniciativa “Paradigma en acción”, que en aquellos momentos daba sus primeros pasos preguntando a los paradigmáticos cómo nos gustaría colaborar con ellos. Sin pensarlo mucho, presenté estas ideas ante mis compañeros con el fin de obtener una ayuda, un impulso y/o una fuente de inspiración, ya que seguía sin dar con la tecla de cómo dar forma real a todo ello. La propuesta fue bien acogida y comencé a ponerme en contacto con diversas ONG. Entonces no lo sabía, pero ya estaba metido hasta el cuello.

No creo en el destino ni en el karma, pero tiene su guasa que de todas las organizaciones con las que me puse en contacto, la que más interés y facilidades puso fue la de la octavilla fosforita. La gente de la Federación Española de Enfermedades Raras me citó un caluroso viernes de julio para conocernos y el resultado fue mejor de lo que jamás hubiera pensado, ya que en apenas un par de horas confiaron en mi palabra y conseguimos cerrar un proyecto de colaboración realista de cara al siguiente otoño, la página del Día Mundial de las Enfermedades Raras. Este era el tipo de proyecto perfecto para comenzar la iniciativa ya que estaba bien acotado, tenía visibilidad y no tenía muchas dependencias que nos pudieran suponer un problema.

Llegados a este punto podría explicar el trabajo realizado, el esfuerzo que ha supuesto, la gran suerte que he tenido con mis compañeros de equipo o la importancia del proyecto para FEDER, pero aunque todo ello sea importante creo que debo centrarme en la razón principal que me ha llevado a escribir este post. Tú, querido lector, también puedes hacer un proyecto para ayudar a la sociedad, solo necesitas 2 cosas: compromiso y tesón.

Todos tenemos vidas complicadas donde el tiempo se escapa sin saber muy bien cómo. Salimos de nuestros trabajos queriendo desconectar y necesitamos tiempo libre para hacer las cosas que nos hacen felices, pero, en mi opinión, aunque somos conscientes de los problemas y las desigualdades de nuestra sociedad, cada día somos más insensibles y apáticos hacia lo colectivo. Creo que todos debemos preguntarnos si hacemos lo suficiente por los demás, aunque sea poco, y si no es así cambiar nuestra actitud y ponernos en marcha.

Tanto si eres paradigmático como si no, espero que este post sirva para darte un empujón o por lo menos para hacerte pensar. Tenemos la preparación, la metodología y los medios para hacerlo, internet nos permite conectarnos y colaborar en la distancia, podemos (¡debemos!) involucrar a nuestras empresas, y aunque muchas veces encontrar la forma es difícil, estoy seguro que si tenemos las determinación de hacerlo, poco a poco podremos construir una comunidad de voluntarios que puedan hacer más proyectos como el de la página del Día Mundial de las Enfermedades Raras.

Por último, quiero aprovechar este post para dar las gracias a Paradigma por los recursos facilitados, a los responsables de línea por su ayuda en la difusión, a Jaime por dejarse atracar y ser increíblemente resolutivo y en general a todas las personas que nos han escuchado y/o nos han ayudado en este camino, pero sobre todo, y especialmente a la gente de FEDER y al equipo que, en su tiempo libre, ha sacado el proyecto adelante sin escatimar ningún esfuerzo: Abi, Domingo, Mota, Fernando, Coque y Lucía, sois los mejores.

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