Nuestra hija de 7 años nos dice de vez en cuando que somos sus mejores papás. Escucharlo me enorgullece, pero no pierdo de vista que somos sus únicos papás.

Es cierto que podría no decirnos nada, o decir que somos los peores (como alguna de sus hermanas adolescentes), pero aun así yo no puedo quitarme de encima una extraña sensación de estar ganando un trofeo simplemente por comparecer.

La desaparición de UX Spain tras su última edición de 2017 convirtió a Experience Fighters en mis únicos papás. Y, sobre todo, les allanó el camino para conseguir ser lo que dicen que son: “el principal evento anual sobre creación de experiencias e innovación de España, donde se combinan el diseño de servicios, el diseño de experiencias, la experiencia y la tecnología”.

Ahora bien... ¿Yo le diría a #EXF19 que son mis mejores papás? Mmmmm… No, porque son los únicos. Pero no les diría lo contrario. Hay mucho que agradecer.

Es de agradecer que exista un evento como este, tan bien organizado, con una imagen tan potente y atractiva, con ese presentador tan al quite, con tantos ponentes expertos en lo que cuentan (y tantos venidos de San Francisco), o en su defecto, con la suficiente gracia y talento para empaquetar atractivamente el contenido…

Es de agradecer ese catering, ese zumo, esa cerveza. Y que haya tantas (y tantas) marcas y tan importantes (y tan ubicuas) detrás. Y esos regalitos de bienvenida, y esa gente que agradeces encontrarte… Pero también es de agradecer porque la alternativa de quedarme huérfano es desoladora.

Fuente: Experience FightersFuente: Experience Fighters

Dos invitados venidos de otros sectores que tuvieron su punto

Como en ediciones anteriores, subieron al escenario algunas personas que no tienen que ver nada con la experiencia de usuario de productos o servicios digitales, pero que mucho de lo que nos cuentan podemos reconvertirlo en mensajes positivos y potentes para nuestra propia actividad (imposible no recordar al doctor Carlos Mascías en la edición de 2017).

La actuación del mago Jorge Blass nos trajo algo más que entretenimiento. Me apunto el concepto “suspensión voluntaria de la incredulidad” para perseguirlo la próxima vez que trabaje en un proyecto en el que la tecnología deba acabar pareciendo magia.

Y también aprecié mucho la aparición de Ignacio Rivera, CEO de la Sociedad que fabrica la Estrella Galicia. Un cervecero preocupado por innovar desde la única base que te da la posibilidad de innovar: tu cultura corporativa, tu hambre y tu amor por lo que haces (según él, no es contratar consultoría de innovación, “eso es una pérdida de tiempo”).

Los grandes temas actuales, presentes por doquier

Tenemos muchos grandes temas actuales en nuestro sector: innovación, inteligencia artificial, machine learning, IoT, automatización, negocio, complejidad del entorno, cambio global, ética del diseño, mejora de procesos, papel en el futuro…

Ante esta lista no sorprende la coincidencia temática de ciertas ponencias, ni que de ponencias de diferentes temáticas podamos extraer los mismos grandes o pequeños mensajes (“la clave es el contexto”, “aplica consistencia a la complejidad”, “diseña los objetivos”, “no te sometas a las convenciones”, “dale sentido a la experiencia del usuario”, “llénala de vida”, “conforma equipos multidisciplinares”, “persigue un MLP -Minimum Loveable Product- en lugar de un MVP”, “piensa en flujos, no en pantallas”…).

Quiero empezar por Chris Noessel de IBM, que si bien aprovechó para vender su libro Designing Agentive Technologies: AI That Works for People, y en su derecho estaba, me sorprendió que la organización no lo presentara como coautor de una de nuestras biblias, About Face: The Essentials of Interaction Design. Igual se está pasando de moda el diseño de interacción sobre interfaz visual, vete a saber.

Dio en el clavo hablando de los riesgos del panorama actual, donde los protagonistas (y cada vez más) son los usuarios-robots y donde existe una necesidad inmediata de crear un marco ético y regulatorio sobre ello.

El formato fue acertado: un poquito de acting del ponente (lo que ya de por sí implica dominio del medio), contenido ligero pero potente, un continente visualmente atractivo y una secuencialidad narrativa de quitarse el sombrero.

Algo cercano en muchos de estos aspectos consiguieron también Jay Meissner, de Adobe XD (a pesar de la persistencia del juego de palabras unknown unknown, mis respetos al equipo de traducción simultánea).

También Pablo Stanley, de InVision, con su presentación sobre economía conductual. Debí aprovechar en algún break para preguntarle sobre cuánto de irracional es mi elección de InVision en lugar de alguna de sus alternativas, y si me ha manipulado de alguna manera.

 Chris Noessel y las dificultades comparadas entre humano y máquina en el procesado de información Chris Noessel y las dificultades comparadas entre humano y máquina en el procesado de información

Se habló mucho de UX en y para juegos. Y no sólo los digitales. Surgió en un par de ocasiones la self-determination theory (SDT), que no tiene nada que ver con el procés: se trata de apuntar como objetivo de la UX en este ámbito las tres necesidades del individuo: la de incrementar su habilidad, la de sentir que es autónomo en sus decisiones y la de interactuar y sentirse conectado con otros.

Aunque claro, se trata de conseguir un equilibrio triangular con otros dos players (bien traída la palabra, ¿eh?): negocio y creatividad, como triangularmente nos enseñó Verónica Zammitto, de Electronic Arts.

Hubo cierta polémica entre los asistentes al Teatro Price de Madrid, sede del evento, por la presentación en inglés de varias ponencias de invitados castellanohablantes.

Así pues es de agradecer a Elizabeth Pastor, de Humantific que rectificara su intención inicial en vista de la reacción del respetable, y a Christopher Grant, de King (creadores de Candy Crush) que nos ofreciera la suya en español, a pesar de no ser su lengua materna.

Christopher nos enseñó de manera muy fresca cómo se las tuvo que apañar para introducir research de guerrilla en su organización. ¿Quién lo iba decir de King, eh?

Se habló mucho también (en este caso, nunca será lo suficiente) de accesibilidad e inclusión. Mi primera experiencia como asistente a una ponencia ofrecida en lengua de signos no pudo ser más impactante. De nuevo mis respetos por el equipo de traducción simultánea.

Marie van Driessche de Vpro broadcast me dejó más que diáfana la necesidad de hacer diseño inclusivo para que, simplemente, no sea excluyente por defecto.

Se habló de personas discapacitadas según la sociedad, pero no según ellos mismos. Neby Teklu, de Chan Zuckerberg Initiative, nos animó a considerar el diseño inclusivo como un proceso, no como un objetivo, y a considerar como objetivos los usuarios más extremos del espectro atendiendo a su necesidad de inclusión.

Tal como yo lo entendí, del clásico diseña para tu usuario a la vuelta de tuerca diseña particularmente para tu usuario particular, hablando de inclusión.

Y también se habló mucho de que el usuario, que puede ser o no humano (hablemos mejor de Human-centric design en vez de UCD) ya no está en el centro. Lo están sus emociones. Carlos Pacheco y Esther Marina, de Starcom, y Allie Vogel, de booking.com coincidieron en este tema con el mismo objetivo de fondo, el incremento de ventas.

Los primeros desgranando cómo tratan de conectar marcas con clientes, y la segunda para contarnos cómo aplican machine learning en la web de viajes persiguiendo una experiencia hiperpersonlizada y empática.

 Según Starcom ya no se trata de User Experience ni Customer Experience, si no de Human ExperienceSegún Starcom ya no se trata de User Experience ni Customer Experience, si no de Human Experience

Pero al hablar de emociones humanas, el que me convenció más y me dejó más sosegado por cómo transmitió la necesidad de emotive design fue Andreas Markdalen de Frog.

Como diseñador de experiencia de usuario que soy, como usuario de experiencias digitales diseñadas, y como persona humana con emociones me sentí menos… ¿utilizado, sería la palabra?

 Andreas y una de las cosas que Frog tiene claras a la hora de diseñar para la emoción. Andreas y una de las cosas que Frog tiene claras a la hora de diseñar para la emoción.

Enséñame el qué y también el cómo

Por una parte, es fascinante que acompañando a una ponencia te enseñen productos reales, terminados y excelentes, empaquetados con pura energía.

Así fueron las exquisiteces que se trajo Peter Smart de Fantasy para abrir boca el primer día y para ayudarnos a olvidar esa realidad tozuda del día a día de la profesión, que te dice que la calidad que eres capaz de generar está comprometida por muchas circunstancias externas.

 Peter Smart y la principal razón de ser de Fantasy.Peter Smart y la principal razón de ser de Fantasy.

Por otra parte, otros proyectos interesantes no lo son tanto para mí si solo quedan presentados como formulación teórica o como relato de intenciones.

Me deja algo frío un buen qué no acompañado de un mínimo cómo. Y mucho menos si la narración se aleja de las dificultades que entrañó concebirlo o de las limitaciones que la tecnología presenta en su estado actual.

Todo lo contrario fue lo que nos entregó Ana Molina en su repaso al reto de Aura, el asistente de Telefónica basado en interfaz de voz e inteligencia artificial.

Aunque el interfaz hablado sea muy mal interfaz en sí mismo, dentro de unos pocos años ya no tendremos que insistir en que haya que dominar el diseño conversacional y el contexto mental del interlocutor humano.

Ya no nos reiremos de las respuestas automáticas desalineadas, porque no se producirán. Incluso tendremos serias dificultades para distinguir a un robot por su voz. Pero por ahora así están las cosas y así de difíciles son. ¡Ánimo Ana, que lo vas a necesitar!

 Ana Molina y el complejo ecosistema en el que se ha de desenvolver Aura.Ana Molina y el complejo ecosistema en el que se ha de desenvolver Aura.

Y para terminar…

No menciono intencionadamente lo que menos huella me dejó, bien porque me horrorizara en su formato o me decepcionase en su contenido. O bien por sentirme repentinamente saturado de asistir a publirreportajes.

Y quiero mostrar la misma inteligencia que los organizadores de este evento tuvieron, dejando para el final lo que dejaron para el final: la after party.

No, es broma. Me refiero a Humberto Matas, de Designit, y su teoría sobre nuestro futuro y sus ideas para afrontarlo.

Que conste que como diseñador todavía me estoy debatiendo entre si debo dejarme llevar por sus augurios o si debo resistirme desde ya en algunos puntos clave que mencionó, aunque sea con esa actitud de “diseñador saboteador” que Chris Noessel proponía frente a demandas de diseño no ético.

Humberto cree que, aunque los diseñadores aportemos a un equipo creatividad, divergencia, pragmatismo, diversidad, claridad y empatía, dejaremos de estar en la mesa de los mayores a la que nos animaba a subirnos César Astudillo en su ponencia de 2017.

Por si acaso, voy a seguir con atención las evoluciones del diseño especulativo y voy a poner al día mis habilidades de diseñador gregario (que tampoco están tan entumecidas).

https://twitter.com/controlmaszeta/status/1141688736046047232 Buena parte del equipo de Paradigma asistió a este evento.

En conclusión, las ponencias de este Experience Fighters 2019 me han parecido lo suficientemente heterogéneas en forma, temática y nivel de sesudez como para encontrar su público entre los asistentes, a los que presumo de muy diferentes perfiles profesionales y nivel de conocimientos.

Y aun así, ese contraste entre la calidad de las ponencias no ha perjudicado a la sensación de calidad general del evento.

Está claro que cada uno valora un evento como éste según la sensación de aporte que se lleve. Yo siempre me llevo mucho. Si fuera un vaso con líquido, para mí estuvo medio lleno, desde luego.

Pero eso sí: no me quiero quedar huérfano, ni quiero que este evento sea mis mejores papás por ser el único de sus características. Quiero un evento del sector en el que haya que estar, y quiero que haya otro comparable, al que quizá vaya, o quizá no.

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