En posts anteriores hemos reflexionado sobre cómo la tecnología puede hacer de palanca para solucionar los problemas globales de este siglo y del impacto que tiene a la hora de construir un mundo mejor.

Distintos institutos, nuevas startups o grandes corporaciones están creando proyectos que aspiran a cambiar el mundo y a la vez ofrecen una oportunidad de crecimiento sostenible.

Estos proyectos tienen ambiciones tan transformadoras como mejorar el acceso a la educación, conseguir la igualdad de género, crear formas de consumo más circulares, eliminar la pobreza en el mundo, transformarnos hacía una energía 100% renovable o proteger la biodiversidad en la tierra y los mares.

Son aspiraciones muy diferentes entre sí y, por tanto, son proyectos donde es muy difícil establecer criterios de medición de impacto comunes.

Precisamente la medición de impacto es uno de los grandes retos a los que nos enfrentamos para solucionar los grandes problemas de nuestro planeta.

Sin unos criterios de medición comunes, será complicado que las compañías inviertan en este tipo de proyectos, que las startups consigan la financiación que esperan o que el propio gobierno priorice las necesidades y problemas más importantes de una región.

Cualquiera que haya trabajado en la industria tecnológica sabe que es muy difícil lanzar productos digitales exitosos sin establecer criterios de test, medición y mejora.

En Paradigma siempre hemos visto la medición como una parte fundamental en los proyectos tecnológicos en los que trabajamos. Nos ayuda a validar hipótesis de producto y hacer incrementos iterativos en base al valor que ese producto está aportando a una compañía.

En la actualidad es fundamental crear un marco de trabajo similar aplicado a la medición de impacto, un conjunto de pasos y procesos que nos ayuden a definir criterios claves de medición en proyectos de impacto, analizar su evolución y poder tomar decisiones iterativas que nos ayuden a solucionar los grandes retos a los que nos enfrentamos.

Por esta razón en este post queremos recoger algunos de los pasos y procesos clave que existen en la actualidad para medir el impacto.

Somos conscientes de que no es un proceso único y lineal, pero esperamos que las siguientes claves ayuden a muchas compañías que tienen el impacto como una de sus prioridades.

  1. Define tu propuesta de valor al mundo

El primer paso es tener claro qué quieres conseguir, definir una propuesta de valor clara sobre el impacto que quieres generar y las relaciones clave que van a hacer posible conseguir ese impacto.

La teoría del cambio es precisamente un método de análisis que te ayuda a definir cómo un conjunto de acciones y relaciones contribuyen a la generación de ese impacto. Para trabajar con este método, es fundamental tener ambiciones claras del fin último que se quiere conseguir.

Por poner un ejemplo, imaginad un proyecto de llevar paneles solares a lugares sin electricidad en África. La ambición última de este proyecto no debe ser llegar a 300 personas o a 120 casas.

La ambición última debería ser aumentar la calidad de vida de las personas, su bienestar o sus resultados académicos gracias a que tiene más tiempo de electricidad en su casa para estudiar.

  1. Identifica los agentes de impacto y la profundidad del mismo

Una vez se tiene definida esa ambición y el cambio que se quiere generar, hay que identificar los principales agentes involucrados y la profundidad que tiene ese impacto que queremos generar en su vida.

Primero analizaremos quién es el beneficiario de lo que queremos conseguir. En ocasiones pueden ser personas, familias, comunidades pero también el propio planeta a través de la disminución de emisiones o protección de especies por ejemplo.

La realidad es que como sociedad nos apoyamos en recursos de la naturaleza para la mayoría de actividades que realizamos y, por tanto, muchos proyectos serán transversales a muchos públicos.

Lo segundo que hay que estudiar en este apartado sería la profundidad del impacto que queremos generar, es fundamental saber cómo nuestra actividad le va a cambiar la vida a esas personas o al entorno en el que vivimos.

Esto es fundamental para saber priorizar esfuerzos y apostar por proyectos que sean verdaderamente transformadores.

  1. Elige los KPIs clave utilizando herramientas de referencia

Tras identificar nuestro propósito y los agentes claves, podemos empezar a pensar en objetivos concretos y KPIs de referencia.

Este es uno de los puntos críticos porque se definirán las variables clave sobre las que hacer seguimiento a lo largo de cualquier proyecto de impacto. Es importante apoyarse en herramientas de referencia para llevar a cabo esta labor y hay pocos sistemas que hayan conseguido tanta aceptación como Iris.

Iris es un sistema de referencia abierto y gratuito creado por The Global Impact Investing Network donde puedes apoyarte en los 160 “targets” de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para definir métricas y KPIs concretos de impacto.

  1. Selecciona el mejor método para obtener los datos

Hay distintas formas para medir y hacer seguimiento de tu proyecto de impacto según la ambición y los indicadores seleccionados. Por mucho que se tenga un criterio muy definido, si no somos capaces de medir esa variable de forma precisa, será complicado cumplir con los objetivos.

Según el tipo de impacto que se busca generar, la forma de obtener los datos puede ser muy diversa: apoyarse en tu canal principal y las posibilidades de medición, crear una nueva herramienta de medición directa, apoyarse en sistemas de medición de terceros, recoger datos públicos ofrecidos por el gobierno, realizar cuestionarios a las personas beneficiarias o desplegar sensores que lo midan en tiempo real.

Lo importante es tenerlo claro desde el principio para poder hacer un seguimiento según avance el proyecto y comprobar que estamos generando los resultados que esperábamos.

  1. Pon números y construye tu “Impact case”

En la mayoría de proyectos que suponen una inversión para las compañías se intenta estimar el cálculo del ROI, el retorno que esa inversión va a generar en la compañía en términos económicos.

Igual que se mide el retorno económico y se hace un business case en términos de negocio, es fundamental hacer cálculos equivalentes en relación al impacto social o ambiental del proyecto. El Social Return On Investment es una variable que aspira a conseguir esto.

El SROI es un método para valorar el impacto que tiene una organización y cómo una inversión va a contribuir a generar ese efecto socialmente o en el medio ambiente.

Es una métrica complicada de calcular y tiene distintos métodos, lo realmente importante es tener la intención de medir el retorno no sólo en términos económicos, sino también en términos de impacto.

Estos puntos que recogemos en este post no pretenden ser un marco de referencia ni un proceso que seguir a la hora de calcular tu medición de impacto, simplemente busca ofrecer algo de luz en las métricas, conceptos y recursos clave que se utilizan hoy en día.

Cada compañía deberá investigar su propio proceso para definir una metodología de medición de impacto que le permite hacer un seguimiento y mejorar constantemente.

La transformación de las compañías hacia un modelo de negocio con impacto positivo en el mundo es un factor de crecimiento en la actualidad y sabemos que la tecnología va a ser un motor de cambio fundamental para conseguirlo.

Sin embargo, si no somos capaces de establecer criterios y mecanismos de medición reales sobre el impacto que buscamos como compañía, no será posible escalar y construir de verdad un mundo mejor.

Cuéntanos qué te parece.

Enviar.

Los comentarios serán moderados. Serán visibles si aportan un argumento constructivo. Si no estás de acuerdo con algún punto, por favor, muestra tus opiniones de manera educada.