El término Internet of Things o Internet de las cosas fue acuñado por primera vez en los años 80 en el entorno militar. Pero sin duda ha sido en los últimos años, gracias a los grandes avances tecnológicos, cuando se han extendido de manera espectacular su uso y aplicaciones.

El número de dispositivos conectados ha crecido exponencialmente en los últimos años y se estima que en el año 2020 habrá más de 50 billones de dispositivos conectados.

Es por ello que muchos expertos se refieren ya al internet de las cosas como la siguiente revolución industrial, que cambiará la forma en la que las personas nos comunicamos, trabajamos, viajamos, nos entretenemos… y también cambiará la forma en al que los gobiernos y las empresas interactúan con el mundo.

Casos de uso

Cuando hablamos de IoT nos referimos a la interconexión de dispositivos físicos de diferente naturaleza: vehículos, sensores, edificios… estos dispositivos son conocidos como dispositivos conectados o dispositivos inteligentes y se caracterizan por tener la capacidad de recolectar e intercambiar datos.

IoT tiene aplicación en prácticamente todos los sectores y entornos, algunos de los casos de uso más interesantes son los siguientes:

IoT y Big Data vienen de la mano

IoT tiene un impacto brutal en los diferentes aspectos a tener en cuenta en sistema complejo, en los próximos años la innovación se va a focalizar en las siguientes 6 capas:

Big Data va a estar presente en todo este proceso, ya que el volumen de datos ingestados y recolectados va a crecer de forma exponencial y el número de dispositivos y orígenes de datos alcanzará cifras hasta ahora inimaginables.

Las tecnologías Big Data deben dar respuesta a los desafíos técnicos que el internet de las cosas pone sobre la mesa:

Nuevo llamado a la acción

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Tecnologías y plataformas

Sin duda, el hardware libre y de bajo coste ha abierto la puerta a la proliferación de dispositivos asequibles y su aplicación a nuevos campos.
Proyectos como Arduino o Raspberry Pi han dinamizado el mercado del hardware IoT y han supuesto un verdadero driver para la innovación, siguiendo los principios y filosofía del software libre, pero aplicado en el mundo de los diseños hardware.

Sin embargo, en el mercado ya podemos encontrar muchos otros dispositivos orientados a un fin concreto, algunos ejemplos remarcables son los siguientes:

Sin duda, otro de los aspectos que ha resultado clave son los avances en conectividad en los últimos tiempos, lo que ha permitido realizar despliegues y diseñar sistemas complejos hasta ahora inviables.

Podemos hablar de tecnologías de comunicación para la construcción de mallas como ZigBee o Z-Wave, por supuesto la evolución y cobertura de redes 3G y 4G y otros sistemas de bajo consumo como Sigfox y por último la masificación del acceso a internet y la popularización de puntos de acceso Wi-Fi o ethernet en hogares y empresas.

Relacionado con las comunicaciones, podemos mencionar también la aparición de nuevos protocolos de comunicación más eficientes, como MQTT, AMQP o CoAP, orientados a minimizar el tráfico de red y el consumo eléctrico.

IoT vive en la nube

Como no podía ser de otro forma los principales proveedores de tecnología Cloud nos ofrecen plataformas completas para construir soluciones IoT, las más destacables son:

El problema de la seguridad

Uno de los aspectos más preocupantes actualmente en el mundo del internet de las cosas es el de la seguridad. La existencia de nuevas tecnologías emergentes, algunas aún inmaduras, y la multitud de puntos susceptibles de ser atacados hacen de la seguridad en IoT un problema real.

Surgen nuevos tipos de ataques, por ejemplo usar código malicioso en los dispositivos para hacer que consuman más energía de lo previsto y agotar sus baterías. O directamente los ataques físicos sobre los dispositivos, algo difícil de controlar al ser, en potencia, muchos y muy dispersos.

El cifrado de la información es otro desafío, ya que en ocasiones disponemos de hardware extremadamente sencillo donde no es trivial implementar estas medidas de seguridad.

En resumen, se plantean una serie de nuevos desafíos a los que no nos habíamos enfrentado hasta ahora.

Nuevo llamado a la acción

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Conclusión

IoT está suponiendo una verdadera revolución industrial. Las aplicaciones son inimaginables. Aunque todavía existen muchos desafíos y limitaciones que superar, las bases están asentadas y la tecnología al alcance de todas las empresas y usuarios. Todos los actores relevantes de la industria se están subiendo al carro del IoT.

En el futuro veremos una mayor integración de soluciones IoT en todos los sectores y el reto es ser capaces de extraer cada vez más valor y conocimiento de estos sistemas y redes de sistemas.

En los próximos años IoT va a converger aún más con Big Data, Inteligencia Artificial (IA) y Computación Cognitiva. Tendremos a nuestra disposición nuevas aplicaciones que hasta hace poco sólo podíamos imaginar en películas de ciencia ficción.

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