Agile & Scrum en la Transformación Digital

Si buscamos en Google “transformación digital” encontramos un sinfín de significados e interpretaciones. Es curioso que, a estas alturas donde el término ya está tan manido, no haya una definición clara.

En Paradigma nos dimos cuenta de la importancia del concepto de transformación digital hace ya 10 años. Nacimos como una empresa digital y ahora, una década después, tras haber ayudado a múltiples compañías en su camino hacia lo digital, nos atrevemos a dar nuestra propia “versión” sobre lo que es para nosotros la Transformación Digital.

Tecnología, Negocio y Cultura

Negocio, Tecnología y Cultura son los tres conceptos (los tres pilares) donde nosotros sustentamos todo proyecto que quiere iniciar el viaje hacia la transformación digital. Para ello, en primer lugar, debemos entender el Negocio y comprender la importancia de explotarlo a nivel digital.

En segundo lugar tenemos a la Tecnología, que nos ayuda a mover nuestro negocio a Internet. Por último, tenemos que contar con la Cultura, el modus operandi de cómo hacer software usando la mejor tecnología para mejorar el negocio.

Aquí viene mi primera reflexión. Hay grandes empresas que ya tienen su negocio en Internet y que la tecnología que necesitan la compran. ¿Por qué no las consideramos transformadas? El motivo principal es porque su manera de hacer software no ha cambiado.

¡Cuidado! Si pensamos que el fallo es la creación de software entonces todo apuntará al área de IT. Y lo que realmente falla es la manera de entregar valor a sus clientes. ¡En la entrega de valor participan todos, así que todos fallan!

¿Qué es entregar valor?

En este caso me gusta destacar el ejemplo de Jeff Patton sobre el concepto “valor”. Imaginemos que tenemos que entregar a nuestro customer 20€. En el modelo tradicional tendríamos un billete troceado en veinte partes y nuestro trabajo consistiría en recomponer ese billete en una fecha concreta.

El inconveniente es que es probable que cuando llegue la fecha no tengamos el billete completo y, por tanto, el valor entregado sea cero. En el modelo Agile lo que haríamos sería juntar monedas de 1€ y entregarlas lo antes posible al usuario, de manera que, aunque no tengamos 20€ en la fecha, sí que le hemos entregado valor por el camino y el usuario lo ha podido utilizar.  

Por tanto, si no eres capaz de entregar valor rápido no estarás transformado. O cambias tus procesos basados en planes que nunca se cumplen o no podrás competir en Internet, ni siquiera en el entorno offline.

Eficiencia de flujo VS Eficiencia de recursos

Un debate importante que toda compañía debe abordar es la eficiencia de flujo enfrentada a la eficiencia de recursos. En el modelo tradicional el objetivo siempre ha sido el tener a la gente ocupada todo el rato; mientras que el modelo de Internet la prioridad es dar el mejor servicio posible, sin obsesionarse en la ocupación del tiempo (en términos de % de ocupación).

El mejor ejemplo que podemos encontrar lo vemos de la mano de Jerónimo Palacios. Palacios nos pone en situación: imagina que te levantas una noche con un bulto en el cuello. El susto es importante y decides ir rápidamente al médico.

Tras esperar tres días a que te atienda, el médico te envía al especialista (un paso que tú ya intuías); pasados dos meses te atiende el especialista que te pide hacerte pruebas y, tras otros dos meses, te da un diagnóstico: “Usted no tiene nada, puede irse a casa tranquilo”. ¿Y qué pasa con esos cuatro meses de angustia? El modelo de la sanidad pública busca la eficiencia de recursos donde todo el mundo esté ocupado.

Ahora contrastamos el ejemplo con un hospital privado. En ese hospital tienen muchos especialistas con “tiempo” esperando atender pacientes. Si tú llegas por la mañana con tu bulto en el cuello, durante el día te tratarán varios médicos, te harán las pruebas en el día y te entregarán tu diagnóstico. El inconveniente en este modelo es que es más caro pero… ¿qué experiencia se lleva el usuario?

Aquí está la clave, la optimización del flujo nos ayuda a mejorar la experiencia y satisfacción de los usuarios, pero tiene un mayor coste. Que cueste más no quiere decir que no sea rentable, todo lo contrario, si yo llego primero al mercado puedo rentabilizar la inversión.  

Pokémon Go es un ejemplo muy gráfico. El juego salió a la luz en el verano de 2016 y ya en Navidad del mismo año, apenas 6 meses después, había perdido millones de adeptos y había “pasado de moda”.

Una empresa digital podría, desde el primer momento, aprovechar la “ola” para obtener beneficios. Para ello tendrá personas “no ocupadas” esperando aprovechar estas oportunidades.

Una empresa tradicional primero tendría que identificar la oportunidad, después generar un business case donde estudiar la viabilidad para más tarde reunir a un comité que aprobara el “proyecto”. Después, hacer una licitación con proveedores, elegir al mejor postor y arrancar. Este proveedor tendría que montar el equipo, tomar requisitos y empezar a construir. ¡Para cuando hayan terminado ya nadie jugará a los Pokémon!

Perfecto, ya sabemos por qué tenemos que cambiar nuestra organización y nuestra cultura. ¿Cómo lo hacemos? Para mí la mejor respuesta es incorporar Agile en todas las áreas de la organización.

Agile incorpora la eficiencia de flujo, incorpora la autoorganización de equipos e incorpora la competitividad en el mercado. Dentro de Agile, el framework más extendido es Scrum aunque se podría apostar por otros como Kanban.

Debido a esto, Agile & Scrum tienen mucho que decir sobre la Transformación Digital, no incorporar figuras de Scrum Master, Product Owner o Agile Coach en tus equipos difícilmente conseguirás una Transformación duradera.

Algunos consejos generales que podemos dar para abordar este cambio organizativo y cultural (recordemos que cada compañía tiene contextos diferentes):

  • Tener un patrocinador: La persona que apoye esta iniciativa debe ser la más alta posible dentro de la jerarquía imperante, es esencial.
  • Marcarse el ritmo: Transformarte es como perder peso, por muy bueno que sea el endocrino tú tienes que decidir a qué ritmo quieres hacerlo.
  • Estrategia de Transformación: Normalmente hay dos caminos, bottom-up o top-down. En el primero solemos obtener valor antes, mientras que en el segundo obtendremos el apoyo necesario de la dirección (o el famoso patrocinador). Lo mejor es hacerlo en paralelo y siempre apostar por las personas más abiertas a los cambios.
  • Backlog de Transformación: En vez de “planificar la transformación”, trata de tener un backlog con todas las iniciativas que quieres llevar a cabo, prioriza y ordena con tu patrocinador y no trates de ir más rápido de lo que puedes.
  • Entregar valor: Aprende a entregar valor rápido y mantenlo en el tiempo.
  • Sentimiento de Urgencia: Las transformaciones ocurren si hay un sentimiento de “prisa” por parte de la organización.
  • Elige bien a las personas: Cuando se produce un gran cambio siempre hay quien está a favor, quien es neutro y quien está en contra. Detecta y apuesta por las primeras para que sean los “líderes” del cambio.
  • Extensión por virus: Los cambios ocurrirán por contagio, si la gente observa al equipo de al lado cambiar, es probable que ellos que también se animen a cambiar.
  • Evitar errores: Aprende de tus fallos, implanta momentos de inspección y adaptación que te permitan analizar tus fallos para evitarlos.
  • Cuidado con los proyectos críticos: Abordar cambios importantes en zonas críticas puede llevar a estrellarnos. Elige muy bien que guerras ir ganando y siempre construyendo un cambio fuerte que no se desmorone.

Sabemos que la Transformación Digital se ha convertido en un concepto de moda. Para los agilistas va mucho más allá, es una oportunidad maravillosa que nos abre un amplio abanico de oportunidades para cambiar el mundo.

Todas las compañías que se lo crean, que apuesten fuerte por ello y que dejen un tiempo de confianza, seguramente llegarán a lugares que no esperaban.

Soy un apasionado del mundo Agile. Actualmente participo con los diferentes equipos de Paradigma para ayudarlos a aplicar correctamente estas innovadoras técnicas. Además, colaboro con los clientes que lo soliciten para introducirles en el mundo del Scrum, Kanban o XP. Mi objetivo es mejorar la satisfacción de todas las personas que participan en un proyecto.

Ver toda la actividad de Javier Martín de Agar

Comentarios

  1. Buen artículo Javi.

    Es algo realmente importante cambiar el chip y pasar de “Eficiencia de recursos” a “Eficiencia de flujo”, sin ese paso… nada que se haga en pro de la transformación cambiará de manera duradera.

    Gracias compañero!

Escribe un comentario