En ocasiones la evolución viene marcada por una sucesión de pequeños cambios que promueven un gran cambio disruptivo. Algo así es lo que ha pasado en el mundo del software con los contenedores.

La contenerización no es algo reciente sino que lleva muchos años cociéndose a fuego lento. La virtualización a nivel del sistema operativo se inició a principios de los 80 con la creación de chroot. En los años 90 FreeBSD, en su versión 4.0, extendió el uso de las jaulas no sólo al acceso al sistema de ficheros sino también al conjunto de usuarios del sistema, al subsistema de red del kernel y los procesos en ejecución, entre otras cosas. En la familia de sistemas operativos Solaris inicialmente apareció una tecnología similar a las jaulas denominada zonas Solaris. Aportaban un aspecto diferencial porque añadían muy poca sobrecarga al sistema operativo y permitían que se les asignaran recursos específicos. En las plataformas Linux inicialmente surgió el sistema de virtualización Linux VServer que permitía aislar recursos como el sistema de archivos, la memoria o las direcciones de red. Tras sucesivas evoluciones y mejoras, la primera implementación completa de un gestor de contenedores en el entorno Linux apareció en 2008 con Linux Containers (LXC) que se apoyaba sobre los namespaces y cgroups incluidos en el kernel de Linux.

En 2013 Docker provoca el primer gran cambio, facilita que la gestión del ciclo de vida de los contenedores pueda hacerse de una manera muy sencilla y logra que el uso de los contenedores comience a adoptarse de forma masiva.

Google libera en 2014 Kubernetes, el sistema de orquestación de contenedores open source. Esto supone el impulso definitivo para la contenerización ya que mejora la forma desplegar, escalar y gestionar aplicaciones contenerizadas.

No obstante todavía tendrían que pasar 2 o 3 años para que estas tecnologías fueran adoptadas por los departamentos IT de las grandes compañías. Todos los que vivimos la irrupción de Docker y Kubernetes recordamos que aunque proponían una novedad muy ilusionante e interesante todavía tenían aspectos que pulir en sus primeros años y les faltaban funcionalidades para cubrir los requerimientos de las grandes compañías.

Si nos fijamos en la historia de Openshift, Red Hat creó su PaaS en 2011 y lo liberó como proyecto open source en 2012. Tuvo un camino inicial un tanto complicado, utilizando una tecnología de contenerización denominada “Gears” y un orquestador propio. Pero en Red Hat tuvieron una visión muy clara y cambiaron su estrategia radicalmente. Y en la v3 (junio de 2015) dejaron de utilizar sus contenedores y su orquestador y apostaron por Docker y Kubernetes, cuando no parecía tan claro que fueran a ser los caballos ganadores como lo fueron después.

Es evidente que esta apuesta tan arriesgada fue un impulso en ambas direcciones. Red Hat revolucionó su PaaS con dos tecnologías emergentes y altamente disruptivas sobre las que añadió toda la funcionalidad necesaria para hacer un producto completo, open source y orientado a entornos enterprise. A la vez, Docker y Kubernetes se beneficiaron de todas las contribuciones que hacían los ingenieros de RH en sus proyectos open source y también vieron cómo se les abrían las puertas de los datacenters corporativos donde, hasta ese momento, tenían vedada su entrada porque eran percibidas como meros “juguetes”.

¿Qué aspectos claves aporta Openshift para el IT de una empresa?

En este estudio llevado a cabo por 451 Research, al preguntar cuáles son los principales drivers para utilizar tecnologías cloud-native como contenedores, Kubernetes y serverless los resultados fueron (se podían seleccionar varias opciones):

En todos estos puntos destaca Openshift desde hace tiempo. Ayuda a las organizaciones en el escalado y la gestión de grandes infraestructuras con equipos de operaciones más pequeños.

La seguridad es uno de los puntos más fuertes de Openshift ya que cubre 3 niveles: el entorno donde se alojan los contenedores, el contenido que se ejecuta dentro del contenedor y la integración con los sistemas, servicios, procesos y controles de la IT Enterprise. OpenShift se ejecuta sobre Red Hat Enterprise Linux (RHEL) que proporciona unas bases robustas y seguras para la plataforma incorporando funcionalidades y controles como SELinux, MAC (mandatory access controls) y SCC (Security Context Constraints). Para garantizar la seguridad del contenedor Openshift cuenta con el Red Hat Container Catalog (imágenes certificadas) y soporta el uso de múltiples escáneres como OpenSCAP utilizando un registro interno o usando los incorporados en registros externos como Quay, Artifactory, Nexus, etc. Para integrarse con la TI empresarial Openshift soporta el uso de diferentes servicios de identidad (LDAP, Google, OpenID, etc.), incluye un framework RBAC (role based access control) para poder configurar autorizaciones de grano fino aplicando el principio del mínimo privilegio, permite utilizar múltiples plugins SDN (Software Defined Network) e incorpora un stack de logging y monitorización basado en las mejores herramientas open source (Prometheus, Elastic, Fluentd, Grafana).

En lo relativo al coste, Openshift está sirviendo a muchas organizaciones para aprovechar y distribuir mejor las máquinas virtuales, del mismo modo que estas sirvieron para aprovechar/distribuir mejor los recursos físicos. Esto redunda en la eficiencia y en el ahorro de costes.

Desde la perspectiva del desarrollo, aporta el claro valor del cloud permitiendo construir y evolucionar las aplicaciones en ciclos más cortos de lo que se hacía anteriormente.

Y habilita el desarrollo de estrategias de nube híbrida y multicloud de manera integral, pudiendo desplegar las cargas de trabajo de la misma manera en todos los entornos.

Gracias a esto, Red Hat Openshift se ha convertido en los últimos años en la plataforma de contenedores más implantada. Actualmente acapara un 44% de la cuota del mercado, mientras el segundo tiene el 23%, y el tercero el 6%.

En Paradigma somos partner premier de Red Hat, referencia en España para implantar soluciones basadas en OpenShift Container Platform, y en estos momentos tenemos una promoción especial para ayudarte a empezar a utilizar Openshift.

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El crecimiento de este PaaS se debe a que no sólo se percibe como una solución para la orquestación de contenedores sino también como un framework para el desarrollo de aplicaciones distribuidas que aporta consistencia a lo largo de infraestructuras on-premise, cloud privadas y cloud públicas.

Desde que Openshift sacara su tercera versión han pasado más de 5 años y ya se pueden ver claramente las ventajas que ha aportado al negocio de las compañías que lo han incorporado. Recientemente IDC ha realizado un estudio en 14 organizaciones de diferentes tamaños y sectores acerca del uso que hacen de Red Hat Openshift. Los resultados destacan el valor obtenido al impulsar la participación de los equipos DevOps y de desarrollo en la consecución de los objetivos de negocio a la vez que conseguían racionalizar y optimizar el uso de los recursos IT.

De acuerdo a las entrevistas realizadas, la implantación de Openshift les aportó lo siguiente:

Entremos en el detalle por áreas para ver lo que produjo Openshift en cada una de ellas.

Beneficios obtenidos en el desarrollo de aplicaciones

Los participantes en el estudio han notado claramente cómo Openshift simplificaba sus desarrollos y les ofrecía mucha flexibilidad, lo que ha permitido a sus equipos de desarrollo entregar aplicaciones y nuevas funcionalidades de mayor calidad mucho más rápido.

Esta mejora y la reducción de los tiempos en los ciclos de desarrollo se cuantifican en la tabla de KPIs siguiente:

En todas las operaciones relacionadas con el desarrollo Red Hat Openshift les permitió ganar productividad de forma sustancial. Se produjo un incremento de la productividad del 20% en sus equipos DevOps y de desarrollo tras implantar este PaaS.

¿Qué beneficios aportó al negocio?

Al mejorar la eficiencia en todas las actividades de desarrollo los participantes en el estudio vieron cómo eran capaces de cumplir mejor con las necesidades de negocio, innovar más y entregar más rápido aplicaciones y funcionalidades de mayor calidad. Esto hizo que sus productos y servicios tuvieran unas bases más sólidas que permitieron responder mejor a las necesidades siempre cambiantes de los usuarios y, por tanto, incrementar sus beneficios.

IDC midió la relación existente entre las mejoras en los desarrollos y los resultados obtenidos a nivel de negocio, la siguiente tabla cuantifica estos beneficios en la productividad del negocio, y calculó que el promedio de ingresos adicionales que obtuvieron estas empresas por abordar mejor las oportunidades comerciales fue de 21.62 millones de dólares por año, un impacto comercial considerable para organizaciones que operan en entornos empresariales donde existe una gran competencia.

Las aplicaciones desarrolladas sobre Openshift también se ha demostrado que son más estables y resilientes, lo que contribuye a incrementar los resultados comerciales. Las empresas entrevistadas han declarado que gracias a una plataforma más robusta han sido capaces de reducir la frecuencia y el impacto de fallos imprevistos, reduciendo el riesgo operacional y económico.

En la siguiente tabla se muestra la reducción de las caídas imprevistas. Esta ha sido de media de un 42%, y el 50% de los cortes se han resuelto más rápido. Esto ha tenido un impacto positivo en la productividad de los empleados, consiguiendo ahorrar una media de 251.200$ por organización al año.

Ahorro de costes de la plataforma y eficiencias en la plantilla

El estudio también refleja que Openshift ha mejorado la eficiencia de la plantilla IT en la gestión diaria y el soporte de las aplicaciones que se ejecutan sobre el PaaS. Los participantes destacan que ahora no tienen que preocuparse de hacer despliegues manuales y comprobar si funcionan o no. También que han ahorrado mucha infraestructura al utilizar contenedores y no máquinas virtuales.

La siguiente tabla muestra la ganancia de eficiencia del equipo IT encargado de gestionar la infra:

Los participantes en el estudio requirieron en promedio un 22% menos de servidores virtuales con el uso de Openshift (1.200 menos en total) para ejecutar un número equivalente de aplicaciones y soportar un número de operaciones similar sobre sus entornos de desarrollo.

El ahorro en gastos relacionados con la infraestructura permitió a esas compañías balancear sus presupuestos e invertir más en el desarrollo de aplicaciones más nuevas e innovadoras.

¿Cuál fue el ROI?

En la siguiente tabla se muestra el análisis del retorno de la inversión a 5 años. El estudio de IDC muestra que se obtuvieron, de media, unos beneficios descontados por valor de 36.91 millones de dólares por organización (160.000 $ por cada 100 usuarios) gracias a las ganancias por productividad en el desarrollo, a mayores ingresos, a las ganancias en la productividad de los usuarios y a los ahorros en el coste de IT y eficiencias de personal. Teniendo en cuenta que los costes descontados fueron, de media, de unos 5.02 millones por organización (21.700$ por 100 usuarios) dan como resultado que el promedio del ROI a 5 años fue del 636% y el umbral de rentabilidad se alcanzó a los 10 meses.

Como hemos visto, Red Hat hizo una apuesta muy arriesgada apostando por Kubernetes cuando otros no lo hacían. A eso le añadió toda su experiencia en la creación de productos open source orientados a entornos corporativos. El resultado es que han logrado construir una plataforma muy completa y eficiente que se ha ganado la confianza de las grandes empresas como primera opción para contenerizar sus aplicaciones.

Al ser una plataforma consolidada que se ha implantado hace años en diversas empresas ya podemos ver los resultados que está ofreciendo. Su uso continuado en empresas de diferentes sectores y tamaños aporta beneficios claros: promueve la participación de los equipos DevOps y de desarrollo en la consecución de los objetivos de negocio, racionaliza y optimiza el uso de los recursos IT y hace que las aplicaciones sean más estables y resilientes al sufrir menos fallos imprevistos y de menor impacto. Además garantiza un retorno de la inversión muy alto, alcanzando el break even point antes de un año.

A partir de muchos pequeños cambios en el ámbito de la contenerización ha surgido una de las mayores disrupciones en la historia del desarrollo del software. Red Hat ha elevado Openshift más allá de las plataformas de orquestación de contenedores y lo ha convertido en el framework por excelencia para el desarrollo de aplicaciones distribuidas sobre infraestructuras on-premise, cloud privadas y cloud públicas. Y ahora se encuentra en el momento de madurez óptimo para aprovecharnos de todas las ventajas que ofrece.

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