Hace unas semanas me ofrecieron la oportunidad de ser ponente del primer evento del grupo de Meetup de Front Developers Madrid. Me pareció una gran idea, así que cogí papel y boli y comencé a plasmar las ideas de las que quería hablar, dándome cuenta de que sería genial poder compartirlo después en el blog de Paradigma.

Mi historia comenzó cuando decidí estudiar una de las cosas que más me gusta: arte dramático. Por un lado, me ha sido muy útil para haceros creer que soy programadora Front-end ;). Pero, por otro lado, es una profesión que no tiene las oportunidades profesionales que esperaba, así que seguí explorando a qué quería dedicarme.

Como consecuencia de lo teatrera que soy siempre he tenido buena conexión con los peques, así que me hice monitora de Ocio y Tiempo Libre y empresaria, levantando con mi madre un pequeño negocio de ocio familiar.

Así se despertó mi interés por el cuidado de las personas, por lo que también me formé en el ámbito sanitario. Pero mi experiencia laboral no fue nada positiva en este área. Además, nuestro pequeño negocio tomó otro rumbo. Por todo esto, decidí replantearme mi futuro.

El salto a la programación

Durante mi periodo de reflexión, echaba una mano a mi pareja con sus tareas de programación (nada lejos de HTML y CSS) y descubrí que me encantaba. Entonces me hablaron del Bootcamp de Adalab y di el salto al mundo de la tecnología.

Mi experiencia en Adalab fue muy intensa, a la vez que gratificante. La formación no solo me aportó competencias y conocimientos técnicos, sino también técnicas de comunicación, trabajo en equipo…

Me ayudó a poner nombre a valores como:

A todo esto, ¿os he dicho que ahora trabajo en Paradigma como desarrolladora Front-end? :)

¿Front-end?

¿Qué es un desarrollador Front-end? Equivocarse y seguir. Olvidar un punto y coma. Asumir que cada día es un reto.

La magia. Creo que la magia no son trucos. La magia está en cada uno. La magia del Front-end es, claramente, hacer que todo funcione en Internet Explorer.

Y el talento. Para mí no es la capacidad de conseguir algo. Es la capacidad de aprender, equivocarse y ser constante y superarse. El talento es la unificación de la creatividad, la paciencia, la constancia, la motivación, la magia…, y de todos los valores y talentos propios de cada uno.

Por tanto, para mí, un Front-end es magia y es talento.

¿Y un Front-end Junior? Un Front-end Junior es la magia y el talento en proceso de creación. Es ilusión, motivación y ganas de aprender y crecer dentro de un equipo.

Es alguien con muchísimo que aportar: la ilusión, la motivación y, también, nuevos conocimientos o, simplemente, otra perspectiva. Está dispuesto a equivocarse y darse cuenta de que los errores también son oportunidades de aprendizaje.

A superarse cada día, a investigar, indagando, buscando la solución a nuevos retos, a aprender de otros sin ningún miedo a preguntar cualquier cosa.

Hay cierta ingenuidad que nos permite no tener limitaciones a la hora de probar nuevas soluciones y contagiar ese entusiasmo por descubrir.

¿Cómo ve un Front-end Junior la programación?

Pues básicamente, así:

Fuente: Programador documental Fuente: Programador documental

Al principio es mucho más sencillo aprender con ejemplos e imágenes visuales, cosas esquemáticas o divertidas, que den un acercamiento a la realidad para empezar a interiorizar conocimientos. Conforme se avanza en el aprendizaje, este tipo de imágenes y chistes van haciendo más gracia, ya que se tienen mucho más claros los conceptos.

Recuerdo cuando al principio del curso en Adalab, solían decirnos: “ya haréis vosotras chistes de Front-end y programación”; y yo siempre pensaba: “buah, no creo que jamás haga un chiste así”. Y, a día de hoy, todos los chistes que oigo o veo sobre programación me hacen gracia porque los entiendo, porque he comprendido de qué está hablando y me enorgullece ver hasta dónde he llegado en cuestión de poco tiempo con mucho esfuerzo y mucha motivación.

Trabajo en equipo

Es muy enriquecedor ver a un junior y un senior trabajando juntos. Cada uno aporta lo mejor de sí mismo: sus talentos. Esos talentos de los que antes hablaba. El junior tiene el talento de aprender y el senior de enseñar, el junior el de descubrir y el senior el de innovar... y juntos se complementan.

Hasta pueden llegar a cambiarse los roles en ciertos momentos, ya que el junior puede enseñar nuevas maneras de resolver las cosas y el senior las maneras más sencillas.

Esto da lugar a que se favorezca la inclusión, la equidad, la igualdad… todo fomentado por la comunicación.

Lo que nos lleva de vuelta a los valores de los que antes hablaba, ya que se crea un ambiente de trabajo respetuoso, humilde y constante donde cada uno aportará siempre lo mejor de sí mismo por un objetivo común, respetando a sus compañeros y tendiendo la mano a quien lo necesite, cuando sea necesario.

Para lograr los objetivos, solo hace falta responsabilidad, implicación y compromiso. Esto nace de un equipo unido que desarrolla los valores mencionados a lo largo de estas líneas, a través del apoyo, el diálogo y la ayuda.

Los equipos trabajan con mucha empatía y se crea un vínculo personal entre los miembros, dando lugar a la cohesión grupal y a un buen clima laboral.

Juniors en el sector digital

Dado que el sector digital es tan grande, hay muchas personas formando parte de él. Además, hay un amplio abanico de roles que desempeñar, así que siempre habrá un sitio en el que estemos mejor que en otro, solo tenemos que encontrar el nuestro, donde nos sintamos cómodos con nosotros mismos y con los demás.

Por lo general, esto no será difícil, ya que la comunidad te recibe con los brazos abiertos. Y como muestra de ello, para finalizar, podemos leer algunos testimonios de diferentes perspectivas de personas juniors y seniors:

Seniors:

“Veo a gente con muchas ganas y nuevos ojos, que va a tomar las riendas de cosas que no supimos o no pudimos y va a abrir todas las nuevas puertas que están por venir”, Carlos.

“Me gusta mucho, me siento muy útil. Siento que aporto mucho y me gusta devolver lo que me dieron a mí cuando empecé. Todos hemos sido Junior y todos seguimos siéndolo en casi todas las facetas de la vida”, Jaime.

“Para mí es una motivación trabajar con gente que viene con entusiasmo, con ganas de aprender y sin miedo a hacer preguntas, te alegras de sus avances”, Gonzalo.

“Un junior y un senior pueden ser dos seniors en cosa de seis meses, llegan con tanta ilusión y ganas de aprender que rejuvenecen a las personas que llevan mucho tiempo trabajando en lo mismo y les aportan maneras diferentes de ver o hacer las cosas, aprenden mucho de esa persona que tienen de referente y se sienten muy motivados y esta persona de referencia se motiva también al ver crecer al junior que enseña,” Luis.

“Me gusta enseñar y me encanta que una persona junior pregunte y pueda compartir con ella mis conocimientos. Creo que es bueno que haya alguien junior en el equipo”, Rubén.

Juniors:

“Hay mucho compañerismo, aprendizaje continuo, nuevos descubrimientos, desafíos lógicos...”, Emma.

“Ser junior es ser una esponja en constante absorción de conocimientos y consultar al omnipresente Google y varios blogs de programación 300 veces al día cruzando los dedos porque alguien haya tenido ese mismo problema. Es saber que te vas a equivocar y no, por eso, es el fin del mundo. No tienes que aparentar que lo sabes todo porque en este sector en constante cambio hasta el más senior pregunta de vez en cuando. Puede que no todo el mundo esté emocionado de recibirte por la inversión de tiempo que supone un junior, pero nuestro entusiasmo y ganas de aprender hace que, al final, sea imposible no querernos”, Annia.

“Creo que este sector te abre un amplio abanico de posibilidades. Desde que empecé a entrar en el mundillo digital he conocido a muchísimas personas y la gran mayoría me han ayudado y apoyado muchísimo en la toma de mis decisiones y me han aconsejado cuando lo he necesitado. Creo que es un sitio para mí por el enorme compañerismo y humildad que hay entre todos. Si alguien levanta la mano siempre habrá otro dispuesto a ayudarle y eso es lo más importante para mí en un trabajo, que no se nos olvide que el compañero que tenemos al lado también es una persona con sentimientos, con cualidades y con defectos, al igual que nosotros mismos”, Lizz.

“Me siento simplemente una más en el equipo. Da igual que sea junior, mid o senior… todos somos iguales. Cosa que me encanta porque hace que me sienta valorada, me tira para adelante, me exige más y aprendo muchísimo y me gusta saber que valoran mi trabajo”, Anna.

Conclusión

En conclusión, creo que todos deberíamos dejar a un lado los roles y etiquetas y trabajar en equipos llenos de diversidad, formando el gran equipo que supone esta comunidad. :)

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