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Tecnología para Negocio

El mundo al revés: las grandes empresas aprendiendo de la cultura startups

Hasta hace poco se consideraba que había dos formas de hacer las cosas en el mundo empresarial, ambas perfectamente válidas en su ámbito: por un lado, las grandes empresas con sus jerarquías, burocracia y control; y por otro, las startups con su cultura ágil, ausencia de jerarquías y libertad.

Las grandes compañías veían a las startups como “juguetes” inofensivos, cuya cultura y forma de hacer las cosas era válida únicamente en un escenario específico, con un volumen reducido de negocio y personas.

Pero en los últimos meses parece que ha habido un punto de inflexión en este aspecto. Las grandes compañías se han dado cuenta de que su forma de trabajar burocrática y lenta no encaja con el mundo Internet, y se han puesto a estudiar el funcionamiento de las startups. Incluso han empezado a contratar a personas que vienen de este entorno y ponerles al frente de sus “departamentos digitales”. El supuesto alumno aventajado copiando del novato en el examen final.

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Transformación digital: What?, Why?, How?

A estas alturas, mucho hemos oído hablar sobre transformación digital. En Paradigma tenemos varios años de experiencia en digitalización de grandes empresas en España y hemos notado cómo, últimamente, en el sector se percibe una cierta confusión sobre cómo llevar a cabo la transformación digital, hacia dónde hay que ir, por dónde empezar… En este post, trataremos de ver en qué consiste la transformación digital, cómo afrontarla y por qué es un proceso que debería ser obligatorio para toda compañía que quiera sobrevivir en la era digital.

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9 beneficios de un PaaS para alinear IT y Negocio

Un PaaS (Platform as a service) es una plataforma de desarrollo de aplicaciones Cloud. Facilita las tareas de automatización del ciclo de vida, configuración, despliegue y escalado de software para que los equipos se centren únicamente en programar las cosas que realmente aportan valor al negocio.

Los ejemplos más conocidos son: Openshift, Cloud Foundry, Google App Engine, Amazon Web Services o incluso recientemente Docker ha sacado su propia solución nativa.

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Ahora en serio, ¿qué es la transformación digital?

Hoy en día nuestros clientes son ya clientes digitales, clientes que buscan en Google y esperan que los resultados estén en milisegundos, clientes que compran en Amazon y esperan que su pedido esté al día siguiente, clientes que hacen toda la operativa con su banco desde Internet, y clientes que buscan las opiniones de un hotel en Internet antes de reservarlo.

A este cliente digital, que conoce y está acostumbrado a las bondades de la digitalización, ya no se la puedes colar. No le puedes ofrecer un buscador que funcione peor que el de Google, un proceso de compra más lento que el de Amazon, un banco que le obligue a ir a la oficina constantemente o un hotel que no cuide su servicio online.

El problema es que, en este nuevo entorno digital, las empresas tradicionales se encuentran completamente perdidas, viendo cómo su negocio, que había permanecido casi inmutable en los últimos años, se ve amenazado por startups de reciente creación que están cambiando completamente las reglas del juego.

Pues bien, en este contexto podemos decir que la transformación digital es cubrir este gap existente entre las empresas tradicionales y los nuevos clientes digitales. Es un proceso de renovación radical de una empresa a todos los niveles, para pasar a operar de una forma más eficiente gracias a un mejor aprovechamiento de las nuevas tecnologías y con nuevos modelos de negocio que aprovechen las nuevas oportunidades creadas gracias a la digitalización.

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Sprint 0, clave en la gestión de proyectos ágiles

Por un tiempo, la tecnología marcó la diferencia y aquel producto o servicio que ofrecía más funcionalidades era el que más posibilidades tenía de dominar un mercado. Pero ya no es así: vivimos en la “era del usuario” y ya no se nos pide tal o cual funcionalidad, sino que se espera “la mejor experiencia”. Se nos pide (casi exige) que, sin dejar de ser útil, ese producto sea, además, sencillo, agradable…

Este nuevo enfoque es algo que ya está interiorizado en startups y empresas puramente digitales. Buen ejemplo de ello son Uber y Airbnb. El conjunto, la experiencia… que Uber y Airbnb dan a sus usuarios les hace sentirse VIP y eso es lo que les permite marcar la diferencia con el resto de alternativas… No es la mera “funcionalidad”.

Fuente: The Huffington Post

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Sí vale, transformación digital, pero… ¿por dónde empiezo?

Tenemos la transformación digital hasta en la sopa, con la importancia que tiene la cultura, las personas, la agilidad y blablabla. Pero se habla muy poco de cómo llevar esto a tierra.

Las grandes consultoras tienen un ebook en su web sobre el tema, unas presentaciones con unas fotos espectaculares que muestran las bondades de un futuro digital con robots, realidad aumentada y todo eso. Pero a la hora de la verdad, ¿cómo se cambia una empresa?, ¿cuál es el primer paso?

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¿Es el Internet de las Cosas la siguiente revolución industrial?

El término Internet of Things o Internet de las cosas fue acuñado por primera vez en los años 80 en el entorno militar. Pero sin duda ha sido en los últimos años, gracias a los grandes avances tecnológicos, cuando se han extendido de manera espectacular su uso y aplicaciones.

El número de dispositivos conectados ha crecido exponencialmente en los últimos años y se estima que en el año 2020 habrá más de 50 billones de dispositivos conectados. Es por ello que muchos expertos se refieren ya al internet de las cosas como la siguiente revolución industrial, que cambiará la forma en la que las personas nos comunicamos, trabajamos, viajamos, nos entretenemos… y también cambiará la forma en al que los gobiernos y las empresas interactúan con el mundo.

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Paradigma, en busca de la felicidad

Muchos pensaréis que estoy hablando de esa gran peli de Will Smith en la que tienes ganas de comerte el mundo después de verla. No es de esta película de lo que hoy os quiero hablar.

Hace un año en Paradigma decidimos cambiar el nombre del departamento de Recursos Humanos por el de departamento de personas y, más concretamente, “People@ Paradigma”. Esto generó muchas bromas y comentarios simpáticos en la empresa acerca de si en los demás departamentos no había personas y había, acaso, ¡jirafas!

“Recurso” es una palabra poco agradable para referirnos a los compañeros con los que trabajamos, creo que eso nadie lo discute. De hecho, llamar a las personas “recursos” viene de épocas pasadas, me recuerda a la revolución industrial, en la que a las personas en las fábricas se las consideraba recursos, y se les trataba como a tales. El llamar recursos a las personas es una manera de cosificarlos, hacerlos igual a otras cosas que se gestionan como recursos.

Pues bien, en Paradigma las personas nunca son recursos, nunca son un medio para conseguir un fin, siempre son un fin en sí mismo. Si en alguna decisión o acto esto se vulnera hay que identificarlo y corregirlo, y lograr que cualquier persona no sólo comparta este principio básico, sino que esté interiorizado en nuestro ADN para que sea nuestro comportamiento natural, sin necesidad de pensarlo, o tener que racionalizar el por qué.

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Me mola Scrum, pero que lo haga otro

¿Cuántas veces en nuestro trabajo hemos mirado a nuestro alrededor y hemos visto que algo no encaja? Por alguna extraña razón pensamos: “Siempre lo hemos hecho así”. Todos sabemos que es una respuesta absurda, sin embargo nadie quiere cambiar nada. Esta reflexión nos la hace Jeff Sutherland en su libro “Scrum: The Art of Doing Twice the Work in Half the Time”.

Y así es, en muchos lugares de trabajo encontramos a personas con ansias de mejora, ya que los procesos improductivos que existen en las empresas son muy visibles a bajo nivel. El problema es que muchas personas creen que la mejora es tan difícil que no se va a producir, y acaban por mirar hacia otro lado. A Scrum le ocurre algo parecido. En este post vamos a terminar con ese mito.

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